lunes, 11 de abril de 2016

Poema nº 11: Madrid



Está Madrid cansada
Y Puertollano, marchita
De vernos en esta distancia infinita.

Tú, que sueles mirar a otro lado.
Encontraste en la soledad, divino aliado.
Yo, que lluevo en mí para despejar las nubes
te recuerdo en todas las formas comunes;
en los viejos ladrillos grises
del Corral de Comedias sin funciones.
en altas farolas que se funden
de la calle donde habíamos besado
en el óxido de la vía de tren
porque el hierro, como tú, está ahora corroído.

Ya están deslucidas aquellas horas
De tantas noches que se hacían día
De tantos versos sin metro ni rima
Que querían ser publicados con nuestra firma.

Por lo que ahora puedo deducir,
de la negra nube espesa de la capital,
de este viento provincial
eran inciertas aquellas verdades
que tus tiernas piedras rojas susurraban
mientras la hierba de esos ojos verdes
dibujaba siluetas imperfectas.


Y en esta mentira, yo creía
Que Puertollano cantaba
Y Madrid reía.


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